Terapia Individual


Una vez en consulta...

... la primera sesión tiene una duración de una hora y diez minutos. Durante la cual recopilo información sobre el motivo que le ha llevado a acudir a consulta, la situación de la persona, las consecuencias que le acarrea su problema, los recursos personales y circunstanciales que dispone para hacer frente al problema, entre otras. Los datos a veces requieren ser obtenidos a través de cuestionarios más o menos específicos para distintos problemas. De ellos se obtiene información relevante para seguir preguntando a la persona y, consecuentemente, poder hacer una intervención mucho más específica sobre su caso.

Las siguientes sesiones tienen una duración de cincuenta minutos y en ella, además de la posibilidad de seguir recopilando nuevos datos cada vez más específicos de la persona, se lleva a cabo la terapia.

¿Cuándo ir al psicólogo?

Cualquier conducta del ser humano puede ser tratada por parte del psicólogo en su consulta. Este hecho no depende de si se considera la conducta más o menos "normal", o más o menos "loca", sino si depara para la persona un sufrimiento o un impedimento para poder alcanzar sus objetivos de vida. Por conducta se entiende la actitud y el comportamiento de la persona. La actitud es la disposición anímica o estado emocional, el aspecto de la conducta que a simple vista resulta más difícil de observar. Y el comportamiento es la acción o conjunto de movimientos corporales y manifestaciones verbales para llevar a cabo un propósito, por tanto, el aspecto de la conducta visualmente más detectable por otras personas. Por lo que la terapia estaría orientada a mejorar el estado emocional de la persona y a ofrecer a la persona maneras comportamentales y funcionales de poder alcanzar sus metas.

Saber el momento en el que acudir a consulta puede resultar difícil. El mejor criterio es saber que siempre que presentemos un estado emocional, o tengamos un comportamiento, que comporte un sufrimiento intenso, recurrente y/o que perdure en el tiempo más de lo deseable y nos impida llevar la vida satisfactoria que queremos será necesario pedir cita a un psicólogo. Otra razón para acudir a consulta sería cuando estamos en un momento de la vida en el que no necesariamente estamos atravesando por un periodo de crisis sino que estamos dispuestos a enriquecernos y a pedir más a la vida. Por ejemplo, en los casos de tener pareja (mejorar la complicidad o la calidad de las relaciones sexuales), en la familia (aprovechamiento del tiempo que pasan juntos sus miembros o saber como organizarse mejor en casa), en el ámbito académico/laboral (potenciar nuestras competencias o ser más eficientes), o en el terreno deportivo (mayor rendimiento o aprovechamiento de los entrenos).

¿Qué retrasa mi decisión de acudir a consulta?

La opción de visitar a un psicólogo puede descartarse por muchas razones. A veces, creemos saber la causa de nuestro problema y que la única razón de que no consigamos resolverlo es porque no le ponemos el suficiente empeño. Cuando es probable que estemos equivocados en saber cuál es la causa y/o no tengamos en cuenta la presencia de otras posibles causas que expliquen el mantenimiento del problema. Solicitar la ayuda de un psicólogo es una buena idea porque ofrece la opción más eficiente para reducir el tiempo y el esfuerzo en averiguar y atajar las causas que impiden al ser humano ser más feliz con su vida.

En otras ocasiones, resulta que no nos damos cuenta de que nuestros recursos resultan deficitarios para hacerle frente a nuestro problema. La terapia ofrece un amplio abanico de técnicas y estrategias de afrontamiento específicas, para hacerle frente a determinados problemas de la vida diaria, que puede formar parte del aprendizaje en consulta.

También confiamos en que las personas más allegadas se conviertan en agentes resolutivos, o cuanto menos tranquilizadores, de nuestros problemas. Cuando esto no sirve nada más que para demorar en el tiempo un problema que no es posible solucionar con unos buenos intencionados consejos. En consulta, el psicólogo renuncia a dar consejos en consulta porque entiende que estos hacen más mal que bien a la persona que los intenta llevar a cabo. No se puede esperar que lo que le ha funcionado a uno bien le vaya a funcionar a otro, porque los recursos (personales, sociales, económicos, materiales,... ) de una y otra persona no se puede esperar que sean los mismos. Quien pone en práctica los consejos puede que se encuentre con que no le funcione, o no del todo, y eso promueve una autorreferencia negativa sobre que mal tiene que estar uno para que no le salgan las cosas también como le fue a la persona que le dio el consejo, además de pensar que él y su problema no tienen remedio.

Otro problema puede ser el gasto que supone las sesiones en consulta. Bien porque no queremos renunciar a otro tipo de gastos o porque el coste de las sesiones lo vemos como un desembolso grande. En ambos casos se está priorizando el ahorro económico en un momento dado a poder disfrutar de una vida plena y satisfactoria por fin durante el resto de sus días. La persona que tiene problemas de ansiedad podrá darse cuenta de que algo que pensaba que iba de serie en uno mismo puede dejar de estarlo. La terapia vale lo que cuesta porque con ella la persona encontrará la manera de desembarazarse de todos aquellos problemas que hasta ahora, o a la larga si lo piensa bien, le acarrean un mayor gasto económico. El que es estudiante y no es capaz de concentrarse en sus estudios puede suponerle un ahorro de la matrícula del próximo año de carrera. La pareja que tiene dificultades para entenderse puede ahorrarse costes de separación o divorcio. La persona que tiene depresión podrá conservar su trabajo o poder aspirar a uno.

El desconocimiento del ejercicio profesional del psicólogo puede ser otro factor que se sume a lista de probables causas para no acudir a consulta. Un psicólogo siempre va actuar siguiendo una base puramente científica madurada a lo largo de muchos años con los resultados contrastados en rigurosas investigaciones a lo largo de la historia de la psicología. El ámbito en el que actúe será lo más acogedor y agradable posible para que la conversación entre la persona y él fluya de una manera distendida y relajada sin la influencia de otros factores externos. La persona que llega debe estar completamente segura de que el profesional nunca va a hacer juicios de valor sobre su forma de llevar la vida o la concepción que tiene de ella, y va a mantener una absoluta confidencialidad sobre sus datos. La terapia es la intervención que lleva a cabo el psicólogo con el propósito de obtener un cambio por parte de la persona que solicita sus servicios. El psicólogo entiende que solo a través de un proceso de cambio la persona se puede encontrar más satisfecha con su vida. Ese cambio puede ser a nivel emocional, es decir, empezar a sentirse de la manera en como la persona quiere empezar a sentirse; y/o a nivel comportamental, lo que conlleva la mejora de las capacidades de afrontamiento del individuo para abordar distintos problemas en una variedad de circunstancias y ambientes diferentes.